traducciones, traduzioni, translations  Hector Zapatero - Traductor
 

 

Muestras de traducción:  Español a Italiano

 

 

Muestra de traducción No. 1:  Política de los Servicios Financieros

 

ESPAÑOL (texto original):  POLITICA DE LOS SERVICIOS FINANCIEROS

  • Información completa sobre los riesgos asociados a un producto o portafolio de inversiones.

  • Estandarizar "reporting", usar lenguaje y términos entendibles.

  • Información "abierta" sobre costos de productos y servicios. Tarifario claro.

  • Carteras "largas", target de re-segmentación debe ser 5 años.

  • Creación de vínculos basado en el contacto permanente y directo.

  • Generación de confianza: Carteras dimensionadas para lograr el contacto directo suficiente para generar una relación adecuada. Pro-actividad, acciones e información oportuna.

  • Utilización de tecnologías avanzadas para la generación de alertas operativas, de servicio, fidelización, etc.

  • Control de procesos que permita ofrecer plazos firmes.

  • Potenciamiento del helpdesk como soporte de segundo nivel.

  • Mejorar la calidad de la información final entregada al cliente

 

Traducción al ITALIANO:  POLITICA DEI SERVIZI FINANZIARI

  • Informazione completa sui rischi associati ai singli prodotti o ai portafogli di investimento.

  • Standardizzazione dei rapporti, con linguaggio chiaro e terminologia adatta ma non sofisticata.

  • Informazione chiara e precisa sul listino prezzi dei prodotti e servizi.

  • Portafogli "lunghi", con risegmentazione a cinque anni.

  • Creazione di rapporti che includano la possibilità di contatto permanente e diretto.

  • Rafforzamento della fiducia: Portafogli di dimensioni che incoraggino il contatto diretto sufficiente per mantenere rapporti adeguati. Proattività, con azioni e informazioni tempestive.

  • Utilizzazione di tecnologie di avanguardia per la generazione di allerte finanziarie, di servizio e altre.

  • Controllo dei processi che permetta fissare scadenze precise.

  • Potenziamiento dell'Assistenza Clienti come supporto di secondo livello.

  • Aumento della qualità dell'informazione trasmessa al cliente. - Traducido por Héctor Zapatero.

 

 

Muestra de traducción No. 2:  Españoles e Italianos

 

ESPAÑOL (texto original):  ESPAÑOLES E ITALIANOS

 

¿Es verdad que España e Italia son dos pueblos tan semejantes? Así lo piensan muchos. Por mi parte, tras haber pasado casi la mitad de mi vida en Italia, cada día estoy más convencido de que, al revés, somos dos pueblos profundamente distintos. Casi en todo, si se exceptúan el sol, las naranjas y el aceite, magníficos por cierto, en ambos países. Se ha llegado a creer que españoles e italianos se entienden enseguida sin haber estudiado antes los respectivos idiomas. Nada más falso. Son dos lenguas que no se pueden entender ni menos hablar si no se estudian a fondo. De hecho, todos los hombres públicos de ambos países acaban echando mano del intérprete. Otra cosa que puede engañar es que Italia es quizá el único país del mundo con tal capacidad de aceptación y tan escasos sentimientos chovinistas que basta que sepas 10 palabras de su lengua para que te piropeen diciéndote que la hablas divinamente. Pero ambos idiomas son tan distintos como la gente que los habla.

Hay palabras españolas que a los italianos les suenan como latigazos, empezando por cabrón. Qué tragedia para un italiano la jota o la ge, o la zeta. Tengo amigos que desde hace 15 años siguen llamándome Kuan. Imagínense si me llamase Jorge. Hay palabras como cincel, o zancajear, o zurriagazo, que son chino cuando las pronuncia un italiano, como es casi imposible que un español consiga pronunciar correctamente el nombre del gran escritor siciliano Sciascia. Además, el italiano usa infinitamente más que nosotros la metáfora, la metonimia, el eufemismo y todo tipo de figuras retóricas. Nunca son los italianos lingüísticamente tan drásticos como los españoles cuando tienen que ofender o defenderse o dar órdenes o condenar. Pero no es sólo la lengua. El español es radical y drástico casi en todo: actitudes, expresiones... El italiano es posibilista y conciliador. El español se rompe, el italiano se dobla. El carácter hispano está hecho de acero; el italiano, de goma. Aquí la gente se pelea con las manos abiertas, y entre nosotros, con los puños cerrados. Italia es el país de la diplomacia. La vaticana nació aquí y sigue siendo insuperable. En ella se enseña que ningún sí ni ningún no deben serlo nunca definitivamente. Por eso, para un italiano todo es posible, y no existen caminos sin retorno. Ni hay para ellos ley sin escamoteo, aunque hayan sido los creadores del Derecho. Es un pueblo que soporta muy mal la ley, y acaba creándosela a su medida. Cuando se implantó el impuesto del valor añadido (IVA), antes de un mes había salido ya a la calle un librito que se titulaba Los 100 modos para no pagar el IVA.  El italiano no soporta las colas ni la disciplina, y, cuando puede, se cuela. Y esta astucia tiene ya un nombre en el extranjero: se llama actuar "a la italiana". El español es pasional; el italiano, sentimental. El Quijote no hubiese podido ser engendrado en Roma, en Nápoles o en Florencia aunque Cervantes conoció y viajó por este país. El heroísmo como concepto no es italiano. Los héroes en este país son siempre individuales, aunque muy numerosos en su historia. Ni el dogmatismo ni el fanatismo, ni tampoco la intransigencia o el nacionalismo son frutos italianos.

Cada italiano se siente un artista, un poeta o un inventor. Creo que es el país con mayor número de ciudadanos que han publicado algo en su vida, aunque sea pagándoselo de su bolsillo. O que se jacten de haber inventado algo, o que hayan tratado de pintar alguna vez. Y el italiano medio tiene un dominio de su lengua muy superior al nuestro. Llevan en la sangre el sentido de la estética, y lo reflejan hasta en la sopa. La belleza es el único dogma en un país que no ama las ideologías. Y son artistas en el arte de salir del paso. La famosa economía sumergida, que está salvando la crisis económica de los últimos tiempos, no es otra cosa que un alarde de ingeniería creativa. Sin fantasía, este país se hubiera muerto ya de hambre. Porque es gente que cree más en los favores que en la justicia, en el amigo que en el Estado en las recomendaciones que en el Gobierno. Buscan la recomendación hasta en los muertos. Y la muerte es otro abismo que separa a los dos puebles. El "viva la muerte" es lo menos italiano que se pueda concebir. Aquí nadie dramatiza la muerte, la remueve. El Viernes Santo no se nota. Les gusta la Pascua, la vida. Hay un culto increíble a los muertos, pero concebidos como vivos, como intercesores. Cuando pasa un coche de la funeraria es fácil que un español se quite el sombrero o se santigüe. Aquí es más fácil encontrar quien hace gestos muy expresivos como tocar hierro o madera, u otras cosas.

El místico desahogo de Teresa de Ávila "muero porque no muero", es lo más lejano a la espiritualidad de Francisco de Asís. En otro campo, la envidia es típicamente española, mientras es italiana la gelosia. Y los psicólogos saben muy bien la profunda diferencia que separa a estos dos sentimientos. Con un español me siento más seguro, sin embargo, cuando me jura algo. De su palabra me fío más. Y es algo que lo siente y envidia el mismo italiano, que desea para su país un suplemento de seriedad, mientras creo que el español adora, en cambio, esta elasticidad congénita del italiano, para quien todo acaba arreglándose porque las palabras fin o imposible no pertenecen a su cultura, ya que en este país todo puede volver a empezar y todo puede acabar en milagro.
 

 

Traducción al ITALIANO:  SPAGNOLI E ITALIANI

 

E' vero che Spagna e Italia sono due popoli assai simili? Molti la pensano così. Per me, dopo aver vissuto quasi la metà della mia vita in Italia, ogni giorno sono più convinto che, al contrario, siamo due popoli profondamente diversi. Quasi in tutto, a eccezione del sole, le arance e l'olio, certamente magnifici in entrambi i Paesi. Si è arrivati a credere che spagnoli e italiani si capiscano subito senza avere prima studiato i rispettivi idiomi. Niente di più falso. Sono due lingue che non si possono capire e nemmeno parlare se non si studiano a fondo. Infatti, tutti gli uomini pubblici di entrambi i paesi finiscono per far ricorso all'interprete. Un'altra cosa che può trarre in inganno è che l'Italia è forse l'unico paese al mondo con una tale capacità di accettazione e così scarsi sentimenti sciovinisti, che basta che tu sappia dieci parole della loro lingua perché ti complimentino dicendoti che la parli divinamente. Ma entrambi gli idiomi sono tanto diversi quanto la gente che li parla.

Ci sono parole spagnole che agli italiani suonano come delle frustate, a cominciare da cabrón. Che tragedia per un italiano la jota, la ge o la zeta! Ho amici che da quindici anni continuano a chiamarmi Kuan. Immaginativi se mi chiamassi Jorge. Ci sono parole come cincel, zancajear, o zurriagazo, che sembra arabo quando le pronuncia un italiano, così com'è quasi impossibile che uno spagnolo riesca a pronunciare correttamente il nome del grande scrittore siciliano Sciascia. Inoltre, l'italiano usa infinitamente più di noi la metafora, la metonimia, l'eufemismo e ogni tipo di figure retoriche. Mai sono gli italiani linguisticamente così drastici come gli spagnoli quando devono offendere, difendersi, dare ordini o condannare. Ma non è soltanto la lingua. Lo spagnolo è radicale e drastico, quasi in tutto: atteggiamenti, espressioni… L'italiano è possibilista e conciliatore. Lo spagnolo si rompe, l'italiano si piega. Il carattere ispano è fatto d'acciaio; l'italiano è di gomma. Qui la gente lotta con le mani aperte, e tra di noi con i pugni chiusi. Italia è il paese della diplomazia. Quella vaticana, che nacque qui ed è ancora insuperabile, insegna che nessun sì né nessun no deve mai essere definitivo. Per ciò, per un italiano tutto è possibile, e non esistono strade senza ritorno. Né ci sono per loro leggi che non si possano eludere, benché siano stati loro gli inventori del Diritto. E' un popolo che regge molto male la legge, e finisce per farla su misura. Quando fu introdotta l'imposta sul valore aggiunto (IVA), prima di un mese era già in vendita un libricino intitolato I 100 modi per non pagare l'IVA.
L'italiano non sopporta la disciplina né le code, che salta quando può. E questa furbizia ormai ha un nome all'estero: si chiama agire "all'italiana". Lo spagnolo è passionale, l'italiano, sentimentale. Il Chisciotte non avrebbe potuto essere concepito a Roma, Napoli o Firenze, sebbene Cervantes conoscesse e viaggiasse per questo paese. L'eroismo come concetto non è italiano. Gli eroi in questo paese sono sempre individuali, benché molto numerosi nella sua storia. Né il dogmatismo né il fanatismo, e neanche l'intransigenza o il nazionalismo sono frutti italiani.

Ciascun italiano si sente un artista, un poeta o un inventore nel suo piccolo. Credo che sia il paese con il maggior numero di cittadini che hanno pubblicato qualcosa nella loro vita, anche se pagandolo dalla loro tasca. Oppure che si vantino di avere inventato qualcosa, o che qualche volta abbiano provato a dipingere. E l'italiano medio ha una padronanza della sua lingua molto superiore a noi.
Portano nel sangue il senso dell'estetica, e lo riflettono dappertutto. La bellezza è l'unico dogma in un paese che non ama le ideologie. E sono artisti nell'arte di cavarsela. La famosa economia sommersa, che sta salvando la crisi economica degli ultimi tempi, non è altro che uno sfoggio di ingegneria creativa. Senza fantasia, questo paese sarebbe già morto di fame. Perché è gente che crede di più nei favori che nella giustizia, nell'amico che nello Stato, nelle raccomandazioni che nel governo. Cercano la raccomandazione perfino nei morti. E la morte è un altro abisso che separa i due popoli. Il "evviva la morte" è la cosa meno italiana che si possa concepire. Qui nessuno drammatizza la morte, la rimuove. Il Venerdì Santo non si nota. A loro piace la Pasqua, la vita. C'è un culto incredibile ai morti ma concepiti come vivi, come intercessori. Quando passa un carro funebre è facile che uno spagnolo si tolga il cappello o si faccia il segno della croce. Qui è più facile trovare chi fa gesti molto espressivi, come toccare ferro o legno, o altre cose.

Il mistico sfogo di Teresa di Avila "muoio perché non muoio", non potrebbe essere più lontano dalla spiritualità di Francesco d'Assisi.
Da un altro lato, l'invidia è tipicamente spagnola, mentre che è italiana la gelosia. E gli psicologi sanno molto bene la profonda differenza che divide questi due sentimenti. Con uno spagnolo mi sento più sicuro, però, quando mi giura qualcosa. Della sua parola mi fido di più. E ciò è qualcosa che sente e invidia l'italiano stesso, che desidera per il suo paese un supplemento di serietà, mentre credo che lo spagnolo adori invece quest'elasticità congenita dell'italiano, per il quale tutto finisce per risolversi, perché le parole fine o impossibile non appartengono alla sua cultura, giacché in questo paese tutto può ricominciare da capo e tutto può finire in miracolo. - Traducido por Héctor Zapatero.

 

< ATRAS